lunes 23 de agosto de 2010

V. Leyenda de San Miguel

~
Escuchad atentamente
este relato que os cuento,
y tened presente siempre
el peligro que os advierto.
~
Esta es la historia de Boro,
rudo pastor de los montes,
respetado por los osos
y temido por los hombres.
~
Su techo, el azul del cielo
y el firmamento en la noche,
sus enseres, los borregos,
su pared, el horizonte.
~
Solo un don le dio el Señor
para sentirse feliz.
Sólo por esa razón
siente que debe vivir.
~
Y es que una vez cada año,
en el día de San Miguel,
ha de pasar su rebaño
junto al molino de Abel.
~
Allí sabe que le espera,
asomada a la ventana,
la más hermosa doncella
que jamás se imaginara.
~
Pasa Boro todo el año
esperando ese momento,
principio y fin de sus actos
razones y sentimientos.
~
Dedica su soledad
día y noche en la montaña
a buscar en sus entrañas
bellas palabras de amor
que poderle regalar
en la esperada ocasión.
~
Ella, al escuchar sus versos,
le dedica una sonrisa
que a él se le antoja un beso
y colma su alma de dicha.
~
Cinco veces cinco años
así vino a acontecer.
Cinco veces cinco años
en el día de San Miguel.
~
Y al siguiente que contaba
dedicó su soledad
día y noche en la montaña
a buscar en sus entrañas
con toda su alma y su afán
las palabras más hermosas
con que pedir a su amada
ser para siempre su esposa.
~
Y habiéndolas encontrado,
llegó el día de San Miguel,
pero nadie había asomado
junto al Molino de Abel.
~
¿Dónde estás, amada, dónde?
¿qué te pudo suceder?
Se ha casado con el conde,
le respondió el viejo Abel.
~
Cuentan que corrió hacia el monte,
que por allí se perdió.
Lo atravesó tal dolor
que nunca antes sintió hombre.
~
El grito que profirió
heló la sangre a las bestias,
hizo temblar a la tierra
y quebrar el cielo en dos.
~
Unos dicen que murió,
otros que se volvió loco,
el caso es que ya nadie vio
nunca más al pastor Boro.
~
Escuchadme atentamente,
os lo vuelvo a repetir.
Escuchad, incauta gente,
no dirán que no advertí:
~
El alma en pena de Boro
vaga por chats y por foros
agasajando a las damas
con los más bellos piropos
que ellas jamás escucharan.
~
No pueden imaginar
que en el día de San Miguel
el grito más horroroso
que el mundo ha de conocer
será lo último que oirán.

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